miércoles 17 de noviembre de 2010

El cristianismo sufrirá una gran crisis

SAMUEL SANTANA
Con pena y temor lo digo, pero visualizo que el cristianismo, tanto católico como evangélico, sufrirá el estremecimiento de una gran crisis a nivel mundial.
De hecho, las variables actuales indican que ya entró en ese proceso.
Hace poco el Papa viajó a España tratando de despertar el fervor por el catolicismo. Pero se encontró con una sociedad renuente y desafiante. Más del 70% de los encuestados calificó de negativa la visita de Benedicto XVI al viejo continente. Allí hay una juventud que hoy presta poca atención a la religión y que desea vivir la vida a su manera.
Es en esa misma Europa donde se registra el cierre de una cantidad considerable de iglesias que una vez se levantaron con gran fervor. Los templos están siendo usados para discotecas, clubes o mezquitas.
En ciudades como Boston, Estados Unidos, la Iglesia Católica no ha logrado recuperar el espacio que perdió a inicio del año 2000, cuando se cerró una cantidad considerable de parroquias.
En América Latina el catolicismo va perdiendo cada vez más adeptos, según lo indican las estadísticas. El fenómeno es que un número considerable de estos desertores no necesariamente termina en otras religiones, sino que se pierde en el secularismo.
¿Cuáles son las causas de este fenómeno?
Veamos:
1. Escándalos morales
El abandono en Estados Unidos de muchas personas a la religión católica ha sido, mayormente, motivado por los grandes escándalos que se han producido. En Boston fueron permanentes las noticias de sacerdotes acusados de pedófilos en las parroquias. En los últimos años el Vaticano ha tenido que emplearse muy a fondo tratando de limpiar la imagen de una fe que no logra reponerse de los hechos bochornosos.
En este ámbito de lo moral las iglesias protestantes no están libres del mismo mal. A inicio de los años 80 fueron los escándalos de infidelidad matrimonial entre sus grandes exponentes de la Palabra a nivel mundial. La comidilla de los medios de comunicación fueron los nombres de Jim Baker y Jimmy Swaggart.
Pero el nuevo ingrediente ahora son las noticias de ministros de renombres declarándose como homosexual.
La fe evangélica se ha ruborizado ante las confesiones públicas de Ted Haggard y, ahora, de Jim Swily.
Hablamos de prominentes líderes que dentro del protestantismo dirigen las congregaciones más grandes de Estados Unidos.
En América Latina figuran en las cortes algunos casos de corrupción que han cometido algunos ministros evangélicos dentro de las estructuras que dirigen.
2. Lucha de poder
Dentro del protestantismo actual el dominio de las masas y la dirección de las instituciones eclesiales es algo que se ha convertido en la manzana de la discordia.
A la iglesia se han introducido las mismas argucias y estrategias que usan los líderes políticos para llegar a las estructuras de mando.
3. Crisis de indentidad doctrinal
Contrario al pasado, las instituciones evangélicas y las congregaciones ya no se mantienen sólidamente estáticas en cuanto a sus creencias.
Elementos como el afanado iglecrecimiento producen muchas tensiones porque con tal de conseguir a las gentes se recurren a métodos, pensamientos, normas y reglas nuevas.
Esto produce una gran disyuntiva entre los llamados conservadores y los que desean cambios que traigan resultados positivos en la planilla de crecimiento.
Lo importante es lo que da resultados dentro de los objetivos anhelados.
4. Crisis económica
Las crisis económicas están golpeando seriamente a las instituciones de fe. Primero fue la Iglesia Católica debido a los escándalos de pedofilia. Pero, ahora, son las congregaciones protestantes de Europa, de Estados Unidos y de América Latina. En Europa se venden los templos por falta de recursos para el mantenimiento. Y en Estados Unidos una iglesia del tamaño de la Catedral de Cristal, con más de diez mil miembros, se declaró en bancarrota. Tiene una deuda inmanejable por más de 50 millones de dólares.
En América Latina hay concilios que están reduciendo sus planillas y operando en déficits.
Lo peor del caso es que esto no necesariamente se debe a problemas en las economías de las naciones, sino a otros factores internos complejos. En algunos casos está claro que es por el descontento de la gente ante los escándalos morales.
5. Competencia desleal por espacio y membresía
Uno de los grandes problemas es que parece no haber reglas de juego clara en esto de predicar la Palabra y fundar iglesias y entidades religiosas. Cualquier persona sin muchos requisitos puede lanzarse a la tarea de establecer una congregación. Y como no hay reglas claras, entonces, el ansias de crecimiento y de beneficios, en todo el sentido de la palabra, produce una competencia desleal y a todos los niveles.
Como dice el doctor Osias Segura, misionologo costarricense, en esto ha habido toda clase de abusos.
6. Infiltración política dentro del liderazgo evangélico
Otro elemento muy preocupante es ver como la política secular se está metiendo dentro de las iglesias. En su afán por alcanzar el poder público, los políticos juegan a la posibilidad de capitalizar la simpatía evangélica para sus causas. Y hay líderes evangélicos que no se resisten a la tentación de disfrutar, también, de los amplios beneficios que produce el Estado. Lo peor del caso es que ya la propaganda no viene sólo de políticos seculares, sino que ahora se tiene a antiguos predicadores que, también, buscan organizar estructuras partidarias dentro de la iglesia.
7. El relativismo social
Por último, las religiones todas se enfrentan a un relativismo que cada vez se agiganta más en las sociedades. Los principios morales, éticos y espirituales están siendo apreciados como tabués en culturas y países donde los congresos legalizan la homosexualidad, el lesbianismo, el sexo-incluyendo entre niños de 12 años, tal como ocurrió en Bolivia-, las drogas, entre otras cosas.
Esta es una batalla que tendrán que librar las religiones teniendo de frente a los políticos, los medios de comunicación y unas generaciones nuevas deseosas de que no les pongan límites a sus apetencias y ambiciones.
Todos estos elementos apuntan a crear una gran crisis en las religiones.
La única esperanza, y creo firmemente que eso habrá de ocurrir, es que Dios estremezca la conciencia de los hombres y produzca un gran despertar en la iglesia para que haya un cambio de rumbo. Pienso que esto será posible previo al rapto de la iglesia. Note usted que antes de los grandes avivamientos en la época de los profetas, primero se produjeron grandes crisis espirituales, económicas y sociales. La historia se repite dentro de los planes escatológicos de Dios.
Sobrevivirán a esto y tendrán buenos resultados, los hombres de Dios y mujeres que, a pesar de todo, mantengan en alto la ética, la sanidad de corazón y una alta espiritualidad.Estos podrían ser usados poderosamente por Dios para, cual profeta Elías, producir cambios importantes.

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