
Sermón predicado domingo 13 de febrero del 2011, en la Iglesia Asambleas de Dios Lirio de los Valles, Villa Mella
Pastor Samuel Santana
Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera. Salmo 1:3
Como podéis apreciar a simple vista, este salmo se divide en dos partes. La primera describe las características y beneficios del hombre que decide vivir la vida conforme a los principios de Dios. La segunda habla sobre el hombre que anda en completa desobediencia al Señor. Sin embargo, la exegesis y la reflexión sobre el justo han sido tan copiosas que sólo tengo tiempo para hablar de él. Así que, en este día, nos concentraremos sólo en la primera parte de este capítulo.Este capítulo es comparable con el sermón del monte pronunciado por Jesús, registrado desde el capítulo cinco del libro de Mateo. Note usted que inicia con la palabra bienaventurado. La palabra bienaventurado proviene del término asher en hebreo. Y habla de alguien que es muy, pero muy feliz. En los salmos y en otras porciones del Antiguo Testamento hay bienaventuranzas para los que andan en santidad, los que confían en Dios, los que sus pecados han sido perdonados, los que viven en paz con Dios, los que habitan en la casa de Dios, los que adoran, temen a Dios, obedecen y buscan el consejo de Dios.En Lucas 6, versículos 4 en adelante Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.La bienaventuranza de este Salmo uno trasciende al presente y al futuro, lo material y, también, lo espiritual; lo terrenal y lo celestial.Veamos las razones para estos beneficios.Aquí se toma muy en cuenta la actitud del justo. Se divide en dos partes, en lo que no hace y en lo que sí hace. Veamos, primero, lo que no hace.1. “No anda en consejo de malos” (1)Todos los hombres tienen una tendencia a alejarse de Dios (ungodly). No tienen temor, no le adoran y están enemistados con él por el pecado. Ese es su camino.Pero aquí se habla del hombre que no para de hacer el mal. Andar habla de vivir, de todo un estilo de vida.Consejo implica conocimiento, juicio, análisis, planificación, asesoramiento para actuar de manera deliberada.Este consejo es contra Dios, la fe, la obra, la iglesia y contra el justo. No toma en cuenta los valores de DiosHoy día los sistemas y las sociedades marcan claramente una tendencia hacia la corrupción. La política está permeada por el engaño, la maldad, la mentira, las promesas incumplidas y la falsedad.Es difícil encontrar a un líder político en quien se pueda confiar. Y este mismo nivel de conducta llevan al Estado cuando logran el poder.Lo mismo ocurre con un alto porcentaje de los líderes de opinión. Los medios están plagados de la maledicencia, de la mentira y de lo vulgar.Esto se aprecia, también, en la cultura. Es decir en la literatura, en la moda y en la música. Entre los jóvenes hay una canción muy popular cuyas letras dicen así: “Vamos a hacer malos, indisciplinados, rebeldes, rompamos las reglas y seamos malcriados”. Eso está influyendo de manera letal en el pensamiento y conducta de nuestros muchachos, de la futura generación. Pero en las instancias encargadas de controlar este tipo de contenido se ha determinado que eso no es malo, que se debe permitir libremente que llegue a oídos de nuestros hijos. Los administradores del poder, los encargados de orden y los hacedores de políticas han decidido dar como bueno y válido esta diablura.Frente a este tipo de situación, el que teme a Dios debe discernir y tomar decisiones bien definidas. El debe saber que esto está malo y que, por lo tanto, nunca debe dar su aprobación con un carácter claramente definido y con una conducta que desdiga esta tendencia perversa y dañina. El salmo dice que es bienaventurado por no andar en esos consejos. Es decir, por no dar su aprobación ni practicar lo que el mundo y las sociedades corrompidas establecen.Bienaventurado es el varón que nunca se pone de acuerdo para practicar el mal en cualquier esfera e instancia. Todo lo contrario, él deja sentir su voz de protesta y da muestra de un carácter comprometido sólo con los valores del reino de Dios. Es un Elías que se levanta contra el consejo de los falsos profetas al servicio de Baal y de Jezabel. Su fe es firme y su compromiso es sólo con la verdad.2. No anda en camino de pecadores (1)Por naturaleza el hombre es pecador. Adán pecó y transmitió esta condición a la humanidad.Pero este es un pecador diferente. Es uno que, de manera desafiante, desobedece la Palabra de Dios, la obra del Espíritu Santo, el amor de los creyentes y la misión de la iglesia.Este se gasta en la maldad y en la desobediencia. Le gusta esto.Es el tipo de hombre cuya familia vive en la miseria por su estilo de vida, pero a él no lo detiene nada ni nadie. Sigue caminando de cantina en cantina, de burdel en burdel, bebiendo licor, buscando placeres mientras los niños se acuestan con hambre, sin padre y con la incertidumbre de un mañana diferente. Lo mismo se podría decir del joven que se consume en las drogas. A él le llega el consejo de Dios exhortándole a apartarse de un vicio maldito que está acabando con su salud y su futuro, pero resiste la voz de Dios y la obra del Espíritu Santo.Su destino final es un camino de muerte. Lo mismo le ocurrirá a todo el que le sigue y a todo el que depende de él.3. No se ha sentado en silla de escarnecedores (1)Este es un tipo de pecador terrible. Está lleno de orgullo. Proverbios 3:34 dice: “Ciertamente el escarnecerá a los escarnecedores y a los humildes dará gracia”.Este tipo de pecador es orgulloso de sus habilidades naturales, de su capacidad, honores, riquezas y de su propia justicia. El, incluso, tiene su propia filosofía. Es que él se burla de las cosas sagradas. Es decir, de la Palabra, de la esperanza bendita, de la iglesia, de los creyentes, del juicio y del infierno (Isa. 28:14-15; 2Ped 3:3).Bienaventurado el que no se sienta a hablar ni anda en compañía de estas personas, de sus secretos, reuniones, planificaciones y que no aprueba sus acciones (Sal 26:4-5).Este tipo de pecador es tan terrible que Jesús aconsejó no echar las perlas a los cerdos. El libro de los Proverbios pide no reprender al escarnecedor, para que no te aborrezca; sino reprender al sabio, quien sí te amará (9:8).En Mateo 15:26 Jesús habló de no echar el pan a los perrillos. La versión en inglés dice que no se debe dar lo que es sagrado a los perros. La Palabra es dura contra este tipo de pecador.Quien anda con un escarnecedor o se hace amigo de él, el Señor no le acompaña. Sencillamente hay que cuidarse de aquellos que se burlan con sus actitudes de las cosas santas.Hay ministros cuyo ejercicio en la obra se ha hecho tan común que ya han despojado a la fe de su valor sagrado. Para ellos el orar, predicar y hacer las tareas de la iglesia es algo que hacen sin ningún temor, valoración y respeto. Es sólo un medio de vida. Con su actitud son unos escarnecedores. Son los Elí que pueden ver cómo otros minan la casa de Dios con sus pecados pero ellos ni se inmutan.Bien, hasta aquí vemos que el malo tiene su consejo, el pecador su camino y el escarnecedor su silla.Al malo no le importa la religión, la salvación y no le interesa la vida espiritual de nadie. El busca que sus amigos sigan su sendero, sin orar, sin ir a la iglesia, sin leer la Biblia y sin caminar con Dios. Su estilo de vida es el alcohol, las mujeres, la mentira, el engaño y la maldad.El escarnecedor se burla de la fe. El es quien llega a lo más profundo del rechazo de las cosas de Dios.Ahora veamos lo que sí hace el justo.4. En la ley de Jehová está su delicia (2).Hubo una ley natural en el corazón. Pero el pecado la hizo débil e incapaz para traer felicidad y paz.La ley de Moisés sólo enseñaba el pecado, acusando al hombre y haciéndolo infeliz por la culpa, la ira, la maldición y la muerte.Pero había una promesa sobre la llegada del Mesías que traería perdón y limpieza, justicia, santificación, regeneración y salvación real al hombre. También la manifestación del Espíritu en los corazones.Este mensaje de salvación ha vendió a ser para el justo algo grande, poderoso y maravilloso. No hay nada más grande en este mundo que esto. Saber que el trono de Dios se ha abierto por medio de la obra de Cristo. El justo gusta de este mensaje y de esta verdad.Contrario al hombre que anda en camino de pecado, al escarnecedor burlón y al que sólo piensa en el mal, este justo haya felicidad sólo en la Palabra de Dios.5. En la ley medita de día y de noche (2).El justo ahora busca el conocimiento de esta gran verdad y de la gran obra de Dios. El piensa mucho en su Dios, en Jesús, en la iglesia, en la Palabra y en la obra del Espíritu. El deseo ahora es hacer la voluntad de Dios. Buscará saber cómo hacerlo. Es prioridad número uno.Meditar aquí significa hacer una lectura y reflexión penetrante. Es buscar conocer el significado de la Palabra y su sentido. Indica que la lee en todo momento.Es difícil llegar a creer y pensar que existen hermanos que a pesar de tener tantos años en practicando la fe todavía no han leído la Biblia en su totalidad. Existen muchos métodos sobre cómo hacerlo, pero ellos no le prestan atención a ninguno.Peor aún, hay ministros que toman la Biblia en sus manos sólo cuando van a realizar alguna tarea propia de su misión. Pero no son el tipo de siervo que vive con la Palabra en la mano, escudriñándola y en un afán permanente por conocer bien el texto y, sobre todo, por aplicarlo a su vida. Hace mucho escuché a un pastor decirme que ya no encontraba de que más predicar. Sencillamente se le había agotado lo que aprendió en el seminario. Yo he hecho un ejercicio sencillo y he determinado que la vida no le daría a un ministro para predicar toda la Biblia solamente exponiendo un capítulo cada domingo.En el púlpito se habla hoy de muchas cosas, pues muchos han preferido hacer cuentecitos a tener que exponer el consejo de Dios tal como aparece. Es que quien se decida a eso tendrá que acortar un poco el tipo de agenda rutinaria que tiene. ¿Cuánto suben al púlpito a predicar una Palabra que no han digerido con la meditación profunda? Fuera de mi país vi a un pastor simplemente entrar a internet y sacar lo que otro ya preparó y predicó. Debemos acudir al conocimiento disponible en los libros y donde sea, pero debemos tener una experiencia personal y profunda con el texto. Dios debe hablarme primero a mí. Yo debo pasarme días, semanas y noches batallando con el mensaje del Señor. Cuando subo al púlpito debo simplemente hacer entrega de lo que ha significado para mí perdida de sueño, lucha espiritual y experiencia con el Altísimo. Simplemente desciendo de la montaña con la ley que Dios me dio en su monte santo.El creyente medita en la Palabra para alimentarse y hacerla la regla de su conducta, la fuente de su fe y para obtener el conocimiento que le permita crecer en Dios.Entramos ahora a detallar los resultados de la actitud del justo.1. “Será como árbol plantado junto a corrientes de agua” (3)Este es un árbol que está en buenas condiciones. El autor de este salmo tenía en mente a un olivo, cedar o palmera colocada a la orilla de un canal de agua. El habla de un árbol que fue plantado, cultivado y mojado.Esto habla de justo que está plantado en la iglesia y en Jesús.En Juan 7:37 Jesús habló sobre el río de agua viva. El agua habla tanto de la salvación como de la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente.Isaías 35:6 dice: “El cojo entonces saltará como un ciervo, y la lengua del mudo gritará de júbilo, porque aguas brotarán en el desierto y arroyos en el Arabá”.En el capítulo 44:3 afirma otra vez: “Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad, y mi bendición sobre tus descendientes”.Cuando el Espíritu de Dios llega a nuestras vidas, nos mantenemos saludables ante la presencia de Dios y con un testimonio bien definido ante el mundo.Debemos empeñarnos en buscar la presencia del Espíritu Santo. La vida rutinaria que llevamos ha matado muchos valores de nuestra fe. Es imposible ser un creyente victorioso o un ministro eficaz sin estar lleno del Espíritu. En la iglesia primitiva se estableció como condición que hasta para servir en la mesa, los obreros debían ser llenos del Espíritu Santo. ¿A cuántos tenemos hoy sirviendo la Palabra y ministrando en nuestros púlpitos sin tener la presencia divina?2. Dará su fruto a su tiempo (3)Es imposible que no de fruto una persona llena del Espíritu y que practique la vida de Dios. Todo el que ama a Dios y lo busca de corazón manifiesta ante el mundo lo que es y lo que tiene.En Galatas 5: 22-23 dice: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley”.En Mateo 7:16 Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?”Y el apóstol Pablo planteó en Romanos 8:5 lo siguiente: “Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu”.Esta comunión permanente traerá los frutos indicadores de nuestro cambio y de nuestra relación profunda con el Señor. Es aquí donde se ha llegado a la madurez en Dios.3. Todo lo que hace, prosperará (3)El justo experimentará crecimiento en la fe, en el amor, en la obediencia y, por qué no, en los planes y proyectos de la vida. Esta palabra tiene un sentido muy amplio. Es que ahora lo que hacemos no es fruto de una ambición personal, del egoísmo o del deseo de grandeza, sino de que el nombre del Señor sea glorificado en nosotros y por medio de nosotros. Cuando se tiene la mente carnal, vemos el éxito en relación a lo nuestro. Pero en Dios ya lo percibimos de otro modo.La Biblia es clara. Ella nos presenta hombres que descollaron en todo el sentido de la palabra.Veamos algunos textos al respecto:-“Y el Señor estaba con José, quien llegó a ser un hombre próspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio” (Genesis 39:2).- “El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano” (Samos 92:12).- “Para que yo vea la prosperidad de tus escogidos, para que me regocije en la alegría de tu nación, para que me gloríe con tu heredad (Salmos 106:5).- “Cuando comas del trabajo de tus manos, dichoso serás y te irá bien” (Salmos 128:2).- “La maldición del SEÑOR está sobre la casa del impío, pero El bendice la morada del justo” (Proverbios 3:33).- “El que confía en sus riquezas, caerá, pero los justos prosperarán como la hoja verde” (Proverbios 11:28) .- “Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto” (Jeremías 17:8).RECOMENDACIONES1. El creyente debe estar claro que hay una gran diferencia entre él y los del mundo2. Nuestra relación con el impío debe ser sólo en lo necesario, pero no en lo que afecte nuestra vida espiritual3. La Palabra es la fuente de nuestra felicidad, crecimiento y comunión con Dios4. Debemos cultivar siempre los valores en Dios para que se expresen las bendiciones en nuestras vidas5. Nuestro empeño en las cosas del Señor determinará nuestro destino
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